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Patrocinada por: Patrocinador: Iberdrola
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Four Songs

* Textos de Bill Viola 

Colección de cuatro narraciones musicales en forma de alegoría. La imagen y el sonido se funden para componer ritmos audiovisuales basados en la dinámica psicológica y emocional del individuo en relación con el medio. Los conceptos estéticos expresados están estrechamente vinculados con las singulares características de los sistemas de producción audiovisual más innovadores que estaban disponibles en 1976.

Levitación en la chatarrería (Junkyard Levitation)
Levitación en la chatarrería (Junkyard Levitation) es un juego visual en torno a “la mente sobre la materia”. Las técnicas de reciclado de metales y la tecnología del vídeo se unen momentáneamente para quebrar las leyes conocidas de la ciencia y demostrar que la psicoquinesia es válida en determinados contextos.

Canciones de la inocencia (Songs of Innocence)
Canciones de la inocencia (Songs of Innocence) es una alusión al poeta William Blake. Las imágenes y las voces de unos niños cantando en los jardines de una escuela parroquial de un barrio de las afueras reaparecen como si flotaran en el aire, despertando la percepción del espectador y evocando una relación visual entre la memoria, la puesta de sol y la muerte.

El espacio entre los dientes (The Space Between the Teeth)
La estructura de El espacio entre los dientes (The Space Between the Teeth) es la estructura del fenómeno acústico y la dinámica psicológica de alguien que grita a voz en cuello al final de un largo y oscuro pasillo de aire industrial. El empleo de técnicas de montaje por ordenador permite generar relaciones de precisión matemática entre el sonido y la imagen, y crear la inversión momentánea de fondo/figura de la segunda parte del vídeo.

La verdad a través de la individuación de la masa (Truth Through Mass Individuation)
La verdad a través de la individuación de la masa (Truth Through Mass Individuation) alude a los escritos de Carl Jung sobre el individuo y la masa. Tres acciones abruptas y violentas quedan captadas y suspendidas en el tiempo por la memoria del vídeodisco. La tensión se contiene y luego se libera cuando aparece una figura a punto de descargar su frustración en acto violento contra el entorno. En la cuarta y última escena, el hombre se entrega pasivamente y es absorbido por los gritos de una masa de 40.000 espectadores durante un partido nocturno de béisbol.


The Reflecting Pool

Un hombre surge del bosque y se detiene ante un estanque. De pronto, salta y en ese instante el tiempo se detiene. Los movimientos y cambios que se observan en la escena inmóvil se limitan a los reflejos y las ondulaciones de la superficie del estanque. El tiempo se expande, marcado por una serie de acciones que solo se aprecian en la superficie del agua. La obra es una reflexión sobre la llegada del individuo al mundo de la naturaleza, un bautismo en un mundo de imágenes virtuales y percepciones indirectas.

Chott el-Djerid (A Portrait in Light and Heat)

Chott el-Djerid es un vasto lago salino completamente seco, situado en el desierto del Sáhara en Túnez, donde suelen producirse espejismos bajo el sol del mediodía. Allí, el intenso calor del desierto manipula, retuerce y distorsiona los rayos solares de tal forma que se ven cosas que no están ahí. Los árboles y las dunas flotan, las siluetas de las montañas y los edificios ondean y vibran, los colores y las formas se funden en una brillante danza. Los espejismos del desierto contrastan con las imágenes de inhóspitas praderas en invierno en Illinois y Saskatchewan, en Canadá, algunas de ellas filmadas durante una tormenta de nieve. Las condiciones climáticas opuestas generan una sensación similar de incertidumbre, desorientación y extrañeza.

A través de teleobjetivos adaptados para vídeo, la cámara se topa con la última barrera de la imagen, el punto en el que la alteración de las condiciones normales o la falta de información visual, nos hacen reevaluar nuestra percepción de la realidad y reconocer que nos encontramos ante algo fuera de lo corriente, una transformación de lo físico en psicológico. Si creemos que las alucinaciones son una manifestación de un desequilibrio químico o biológico del cerebro, podemos pensar que los espejismos y las distorsiones provocados por el calor en el desierto son alucinaciones del paisaje. Es como estar físicamente dentro del sueño de otra persona.

Heaven and Earth

En una pequeña sala una columna de madera, que va de suelo a techo, tiene un hueco en el centro ocupado por dos monitores sin carcasa, montados en los tramos superior e inferior de la columna, enfrentados y separados por cinco centímetros; en cada monitor, una imagen de vídeo en blanco y negro.

La estructura en forma de columna se halla en una pequeña alcoba. Está hecha de madera y se extiende de suelo a techo. A la altura de los ojos del espectador, la columna se interrumpe y queda dividida en dos partes. En esa abertura se sitúan, enfrentados a cierta distancia y sin contacto, dos monitores en blanco y negro sin carcasa. En el monitor superior aparece un primer plano de una anciana a punto de morir y en el inferior, un primer plano de un bebé recién nacido. Son imágenes sin sonido. Como la superficie de los monitores es de vidrio, en cada uno de ellos se refleja la imagen que emite el otro, como si la vida y la muerte se reflejaran y se contuvieran la una a la otra.

Slowly Turning Narrative

Una pantalla de grandes dimensiones (275 x 365 cm) rota lentamente sobre su eje en el centro de una gran sala oscura. Dos proyectores de vídeo están dirigidos hacia ella desde lados opuestos. Una cara de la pantalla es una superficie de espejo; la otra es una pantalla de proyección normal. Un proyector muestra, de manera continua, un primer plano en blanco y negro del rostro de un hombre bajo una intensa luz que parece estar distraído y tenso por momentos. El otro proyector presenta una serie de imágenes en color que van cambiando (niños pequeños moviéndose en un tiovivo, una casa en llamas, gente en un carnaval de noche, niños jugando con bengalas, etc.), caracterizadas por el movimiento continuo y por torbellinos de luz y color. En el vídeo en blanco y negro se oye una voz recitando, de manera rítmica y repetitiva, una larga lista de frases que describen estados del ser y acciones individuales. En el vídeo en color se oye el sonido ambiente asociado con cada imagen.

Los haces de luz de los dos proyectores distorsionan las imágenes y las plasman en la superficie de la pantalla giratoria y en las paredes a medida que el ángulo de la pantalla se ensancha y se estrecha en cada rotación. La superficie de espejo proyecta reflejos distorsionados que caen en cascada por las paredes, formas borrosas que recorren el perímetro de la sala. Además, los espectadores se ven a sí mismos y el espacio que les rodea en el espejo, que se mueve lentamente ante ellos.

La obra trata de la naturaleza delimitante de la imagen propia y del flujo externo de los estados del ser, potencialmente infinitos (y, por ende, inalcanzables), que giran alrededor del punto fijo del yo central. La sala y todas las personas presentes en ella se convierten en una pantalla de proyección que cambia sin cesar y que engloba la imagen y sus reflejos, y todo vinculado con la cadencia de la voz que recita y la pantalla que rota. El entorno se transforma en un espacio interior dispuesto para las revelaciones de una mente absorta en sí misma que gira sin tregua. La confluencia y los conflictos entre la imagen, la intención, el contenido y la emoción fluyen de manera continua mientras la pantalla va girando lentamente en el espacio.

The Greeting

Inspirada en la pintura manierista de Pontormo La visitación (ca. 1528–29), El saludo (The Greeting) es una secuencia de imágenes en vídeo proyectadas en una pantalla instalada en la pared de una sala oscura. En ellas aparecen dos mujeres enfrascadas en una conversación. Detrás de ellas se distinguen unos edificios industriales, alineados en una extraña perspectiva sobre un árido fondo urbano. Mientras las dos mujeres hablan, una tercera las interrumpe, al entrar y acercarse a ellas. Cuando se disponen a saludarla, queda claro que una de las mujeres la conoce muy bien, mientras que a la otra le resulta menos familiar o quizá no la conoce en absoluto. Una ligera brisa se levanta y se produce un cambio sutil en la iluminación cuando la nueva mujer llega y saluda a la que conoce, ignorando a la otra; al abrazarse, se inclina y susurra algo a su amiga, aislando todavía más a la otra mujer. Con una incomodidad latente, se realizan las presentaciones y las tres intercambian cumplidos.

Presentadas en una única toma realizada desde una cámara fija y proyectadas en un formato vertical que es más habitual en la pintura, las acciones de las figuras se desarrollan a cámara extremadamente lenta. Un acontecimiento con una duración original de 45 segundos se despliega ahora como una elaborada coreografía a lo largo de diez minutos. Algunos aspectos sutiles de la escena se hacen patentes. El lenguaje corporal inconsciente y los matices de ciertas miradas y gestos muy breves se ponen de relieve, y quedan suspendidos en la mente consciente del espectador. Los sutiles cambios de las condiciones de la luz y el viento se convierten en acontecimientos centrales. A veces, el fondo pasa al primer plano, y en los espacios más oscuros que hay detrás de los personajes centrales se perciben otras figuras dedicadas a actividades desconocidas. La geometría de las paredes y los edificios parece quebrar las leyes de la perspectiva, y todo ello, junto con las ambigüedades lumínicas, concede un carácter subjetivo a las escenas de conjunto. Al final, no se explica ninguna de las acciones o intenciones de las figuras, ni tampoco se hacen patentes. El significado preciso del acontecimiento queda como un gesto ambiguo y especulativo.

The Veiling

Finas capas paralelas de tela traslúcida están suspendidas en el centro de una sala oscura. Dos proyectores enfrentados, situados en extremos opuestos del espacio, dirigen sus imágenes sobre las capas de tejido. Las escenas muestran a un hombre y a una mujer acercándose a la cámara y alejándose de ella, en varios paisajes nocturnos. Cada uno de ellos aparece en uno de los canales de vídeo enfrentados; de manera gradual, abandonan las áreas oscuras de sombra y se adentran en las áreas de luz radiante. El material textil difumina la luz, y las imágenes pierden intensidad y se desenfocan a medida que van penetrando en las capas de paño, hasta que al fin se cruzan una con otra como sutiles presencias que habitan el velo central. Grabadas por separado, las imágenes del hombre y la mujer jamás coexisten en la misma secuencia de vídeo. Es solo la luz de sus imágenes lo que se entremezcla en los velos suspendidos. El cono de luz que surge de cada proyector es articulado en el espacio por las capas de material, que revelan su presencia como una forma tridimensional que se mueve por el espacio vacío de la sala y lo llena con su masa traslúcida.

Catherine’s Room

La habitación de Catalina (Catherine’s Room) propone una mirada a la privacidad de la habitación de una mujer solitaria mientras realiza una serie de rituales cotidianos, desde la mañana hasta la noche. Las acciones de la mujer son sencillas, realizadas de manera consciente y aparecen simultáneamente en cinco pantallas planas colocadas en una fila horizontal. Cada pantalla representa un momento del día: mañana, tarde, atardecer, anochecer y noche. Por la mañana, la mujer se prepara para el nuevo día practicando yoga. Por la tarde, a la luz del sol que entra por la ventana, cose. Al atardecer, la mujer, que es escritora, lucha por superar un bloqueo que no le permite avanzar con su tarea intelectual. Al anochecer, sumida en un estado de reflexión, enciende unas velas dispuestas en hileras que iluminan la habitación a oscuras. Finalmente, por la noche se desviste y, lentamente, se queda dormida, sola en la habitación aún oscura.

Una pequeña ventana que se abre en la pared revela el mundo exterior, representado por las ramas de un árbol. En cada panel, el árbol aparece en una etapa de su ciclo de vida anual, desde los brotes de la primavera hasta las ramas desnudas del invierno. Así, el mundo exterior que se ve por la ventana representa otro nivel más del paso del tiempo, transformando el registro de un día en la visión más amplia de la vida vinculada a los ciclos de la naturaleza.

Four Hands

Cuatro pequeñas pantallas planas montadas sobre un estate muestran cuatro pares de manos en movimiento. Filmadas con una cámara de blanco y negro que detecta bajos niveles de luz, las manos de un niño, un hombre y una mujer de mediana edad y una anciana aparecen como si formaran, lenta y deliberadamente, una serie de gestos predeterminados. Los gestos resultan conocidos y extraños a la vez, por la influencia de diferentes fuentes, desde los mudras budistas hasta ilustraciones inglesas de quirología del siglo XVII. Los movimientos simbólicos de tres generaciones de manos —hijo, padre y madre, abuela— describen una cronología que abarca las acciones paralelas de las personas en el momento presente así como el devenir más amplio de las distintas etapas de la vida humana.

Surrender

Rendición (Surrender) es un díptico que consta de dos pantallas planas montadas verticalmente en la pared, una sobre la otra. En ellas se ven imágenes de un hombre y una mujer, cada uno en una pantalla. Sus posiciones alternan entre la pantalla superior y la inferior con cada ciclo de la reproducción audiovisual. Las figuras aparecen de la cintura para arriba, estando la de la pantalla inferior invertida respecto a la superior, lo que sugiere una imagen especular.

El hombre y la mujer interpretan tres formas de postración sincronizadas, de creciente duración e intensidad emocional. En un principio, ello parece acercarles físicamente, como si fueran a abrazarse o besarse. Sin embargo, en sus acciones se advierte, en la parte inferior de la pantalla, la presencia de agua, en la que se sumergen de cara. Cuando emergen, su aflicción y su angustia parecen haber aumentado con las ondulaciones que ellos mismos han provocado en la superficie del agua. Cuando la imagen de sus cuerpos también se rompe en formas que fluctúan y ondulan, nos damos cuenta de que hemos estado mirando sus reflejos en el agua y no sus verdaderos cuerpos. Esa “imagen de la imagen” se torna más distorsionada y violenta cada vez que las figuras se sumergen en el agua, hasta que, finalmente, la intensidad emocional y física alcanza su punto álgido y sus formas visuales se desintegran en formas abstractas de luz y color puros.

Going Forth By Day

Avanzando cada día (Going Forth By Day) es un ciclo en cinco partes de imágenes digitales proyectadas que explora temas de la existencia humana: la individualidad, la sociedad, la muerte, el renacer. La obra propone una experiencia arquitectónica en la que las cinco secuencias de imágenes se proyectan simultáneamente en una sala de grandes dimensiones. Para acceder al espacio, los visitantes deben atravesar literalmente la luz de la primera imagen. Una vez dentro, permanecen en el centro de un mundo audiovisual formado por proyecciones en todas las paredes. La historia que cuenta cada panel forma parte del ciclo narrativo global de la sala. El espectador es libre de moverse por el espacio y contemplar cada panel de manera individual o alejarse y contemplar la pieza en su conjunto.

Las cinco secuencias de imágenes tienen una duración aproximada de 30 minutos y se proyectan de manera sincronizada en bucle continuo. El sonido de los paneles se mezcla libremente en el espacio, creando un ambiente acústico global. Las imágenes se proyectan directamente en las paredes, sin pantallas ni soportes enmarcados, como los frescos del Renacer italiano, donde la pintura se aplicaba directamente sobre la superficie de yeso de los muros. El título de la obra deriva de una traducción literal del título del Libro de los Muertos egipcio, “El espíritu que avanza cada día”, una guía para el alma una vez que está libre de la oscuridad del cuerpo para, por fin, ir “avanzando hacia la luz del día”.

“El nacimiento del fuego” (1)

Una forma humana surge de un turbio mundo sumergido. El cuerpo nada en el fluido de un estado inconsciente entre la muerte y el renacer. Rayos de luz anaranjados penetran la superficie del agua, provenientes de un mundo anterior, que terminará consumido por el fuego. Iluminado ahora por la luz de la destrucción anterior, la esencia humana busca un camino por el nuevo dominio subacuático; busca la forma material y la sustancia necesarias para su renacer.

“La senda” (2)

Es la época del solsticio de verano en lo alto de las montañas. La primera luz de la mañana revela un constante ir y venir de gente que circula por un camino en el bosque. Provienen de todos los estratos y condiciones, y cada una recorre el camino a su paso de una manera única. No hay principio ni final en la procesión de individuos —llevan andando desde mucho antes de que los veamos, y seguirán haciéndolo mucho después de dejar nuestra visión—. El constante flujo de gente no sugiere ningún orden ni secuencia aparentes. Como viajeros haciendo su camino, transitan los espacios intermedios entre dos mundos. Una pequeña señal en el bosque les garantiza un paso seguro a través de este estado vulnerable.

“El diluvio” (3)

Un edificio de piedra, recién restaurado, se halla en la clara luz del equinoccio de otoño. La gente va y viene por la calle, inmersa en sus actos cotidianos. Acontecen pequeños sucesos que afectan a las vidas individuales. Hay familias que abandonan sus casas; gente llevando sus posesiones personales por la calle, y todo lo que ocurre se tiñe de una tensión creciente en la comunidad. Momentos de compasión y amabilidad surgen dentro de una preocupación creciente por la supervivencia individual. 

Un momento de pánico les sobreviene y corren para salvarse. Los últimos, negando lo inevitable, han esperado demasiado en la seguridad de su hogar. Cuando el diluvio irrumpe con toda su fuerza en el mismísimo corazón de su mundo privado, han de precipitarse para salvar su vida. Salen corriendo del edificio cuando súbitamente un arrollador torrente de agua lo inunda desde el interior. Las vidas y los objetos personales son elegidos arbitrariamente para perderse en el proceso. Por último, la violencia y la furia van apaciguándose a medida que disminuye el torrente; el edificio queda incólume y la calle, limpia. La acera desierta brilla al sol del mediodía.

“El viaje” (4)

Anochece en la época del solsticio de invierno. Hay una casita en una colina con vistas a un mar interior. Dentro de ella, un anciano yace enfermo en una cama, atendido por su hijo y su nuera. En el exterior, otro hombre vela, sentado junto a la puerta. Abajo, en la orilla, un barco se va cargando lentamente con los objetos personales de la vivienda del moribundo. Cerca, una anciana espera pacientemente. 

Al cabo de un tiempo, el hijo y la nuera deben partir y dejan al hombre solo con sus sueños y su débil respiración. Su casa, que alberga vidas y recuerdos, es cerrada con llave. Poco después, el anciano reaparece en la orilla; le saluda su mujer, que ha estado esperando su llegada. Ambos suben a bordo del barco, que zarpa y los transporta, con sus pertenencias, a las lejanas Islas de los Bienaventurados.

“La primera luz” (5)

Amanece en el equinoccio de primavera. Un equipo de rescate ha estado trabajando toda la noche para salvar a varias personas a las que ha sorprendido una enorme tromba de agua en el desierto. Agotados y físicamente consumidos, recogen poco a poco su equipo mientras avanza la luz del amanecer y se intensifica el impacto emocional de los acontecimientos de la noche. En la orilla, una mujer mira a lo lejos el valle inundado donde vivían sus amigos y vecinos. Espera en silencio, temerosa y cada vez con menos esperanza en la suerte de su ser querido, su hijo, que jamás regresará.

Fire Woman

Mujer fuego (Fire Woman) es una visión en la memoria de un hombre que agoniza. La silueta de una mujer aparece a contraluz ante un muro de fuego. Tras algunos minutos, la mujer avanza, abre los brazos y se hunde en su propio reflejo. Cuando las llamas de la pasión y la fiebre envuelven la mirada interior y la revelación de que el deseo físico ya no regresará ciega al observador, la superficie reflejante se hace añicos y vuelve a su estado esencial de formas ondulantes de luz pura. Mujer fuego es una instalación que consiste en una proyección de imágenes en una gran pantalla vertical. Cuatro canales de sonido envolvente llenan el espacio.

Tristan’s Ascension (The Sound of a Mountain Under a Waterfall)

La ascensión de Tristán (Tristan’s Ascension) describe la ascensión del alma después de la muerte, cuando despierta y es atraído hacia una cascada cuya agua sube en lugar de caer. El cuerpo de un hombre yace sobre una losa en una sala de hormigón vacía. Unas pequeñas gotas de agua aparecen a medida que suben desde el suelo y ascienden en el espacio. Lo que comienza como una llovizna se transforma en un diluvio atronador, y el agua que cae empuja el cuerpo inerte del hombre, que pronto cobra vida. Sus brazos se mueven desgarbados y su torso se arquea en las aguas revueltas.

Por último, todo el cuerpo se alza desde la losa, se eleva por la fuerza del agua y desaparece por la parte superior de la cascada. El torrente se sosiega gradualmente y las gotas se van espaciando hasta que solo queda la losa vacía, brillante sobre el suelo húmedo. La secuencia se proyecta sobre una gran pantalla vertical montada en la pared. Un sistema de sonido envolvente 4.1 especialmente configurado despliega el sonido en la dimensión vertical del espacio.

Night Vigil

Las imágenes de Vigilia nocturna (Night Vigil) provienen de una producción de la ópera de Richard Wagner Tristán e Isolda, una colaboración entre el director Peter Sellars, el director de orquesta Esa-Pekka Salonen, Bill Viola y la productora ejecutiva Kira Perov (vídeo, 2004–05). La leyenda original de Tristán e Isolda es la historia de un amor tan intenso y profundo que resulta imposible contenerlo en los cuerpos físicos de los amantes. Para satisfacer sus deseos, en último término los protagonistas deben trascender la vida y llegar a un lugar que está más allá de las polaridades de luz y sombra, masculino y femenino, vida y muerte, tiempo y eternidad.

La instalación Vigilia nocturna consiste en un díptico de vídeo retroproyectado sobre pantallas contiguas. El vídeo muestra una secuencia en la que un hombre y una mujer, separados por la oscuridad en plena noche, se ven atraídos el uno hacia el otro, y hacia la fuente de luz que ilumina su deseo. Cada uno emprende un viaje individual para alcanzar su objetivo: el de él es un viaje externo de acción, un largo trayecto en medio de la oscuridad de la noche que conduce a la luz de un fuego abrasador; el de ella es un viaje interior de contemplación, el encendido metódico de unas velas hasta que la estancia se ilumina por completo. Aunque ambos emprenden un viaje solitario y por separado, tienen el mismo destino: la fusión del yo individual en un mundo que trasciende la muerte.

The Innocents

Los inocentes (The Innocents) forma parte de la serie “Transfiguraciones”, un conjunto de obras en las que el artista reflexiona sobre el paso del tiempo y el proceso de transformación del ser interior. El místico medieval Ibn Arabí describe la vida como un viaje sin fin: “El ser es un océano sin orillas. Contemplarlo no tiene principio ni fin, ni en este mundo ni en el siguiente”. Esta visión profunda de la eternidad de la vida humana se expresa de forma elocuente en estas obras en las que el artista emplea el agua como metáfora de la transformación.

En el díptico aparecen dos jóvenes, un hombre y una mujer, en el momento del paso a la vida adulta. Surgen individualmente de entre las sombras y, a medida que se acercan al espectador, sus rasgos se aprecian con mayor claridad. Nos damos cuenta de que viajarán en soledad, sin interactuar. Cada uno de ellos atraviesa una cortina de agua, que se agita más al pasar. Al pasar a la zona iluminada, empapados y aturdidos, como si acabaran de pasar por un rito de iniciación o por su propio nacimiento, se dan cuenta de que han llegado. No obstante, poco a poco, lenta e inexorablemente, vuelven al lugar del que salieron, de la luz al agua y del agua a la oscuridad, para que continuar el ciclo del nacimiento y la muerte.

Three Women

Tres mujeres (Three Women) forma parte de la serie “Transfiguraciones”, un conjunto de obras en las que el artista reflexiona sobre el paso del tiempo y el proceso de transformación del ser. El místico medieval Ibn Arabi describe la vida como un viaje sin fin: “El ser es un océano sin orillas. Contemplarlo no tiene principio ni fin, ni en este mundo ni en el siguiente”. Tres mujeres expresa esta visión profunda de la eternidad de la vida humana.

En un oscuro espacio gris y tenebroso, una madre y sus dos hijas se dirigen lentamente hacia un límite invisible. Atraviesan una cortina de agua en el umbral entre la vida y la muerte, y penetran en la luz, donde se transforman en seres vivos, de carne y hueso. Pronto, la madre se da cuenta de que ha llegado el momento de regresar y lentamente sus hijas van tras ella, tentadas de echar otra mirada al mundo de la luz antes de desaparecer en las tinieblas grises y trémulas del tiempo.

Lifespans

Dos personas, un hombre y una mujer, siguen cada uno su propio camino, acercándose lentamente desde una gran distancia y atravesando un vasto paisaje desértico, azotado por vientos cálidos e inmersos en olas de calor alucinatorias. Gradualmente, a medida que avanzan, sus caminos los acercan hasta que cruzan el umbral de los espejismos y, al pasar del reino de lo ilusorio al de la realidad, se encuentran finalmente, y emprenden juntos el viaje de la vida.

The Encounter

Dos mujeres toman caminos diferentes en extremos opuestos de sus vidas. Cuando sus trayectorias confluyen, durante un encuentro fugaz, el vínculo entre ambas se fortalece y el misterio que contiene la sabiduría pasa en silencio de la mujer mayor a la más joven.

Walking on the Edge

Caminando sobre el filo (Walking on the Edge) representa la inevitable separación de un padre y un hijo al tomar caminos distintos en su viaje de la vida.

Dos hombres llegan al desierto bajo un cielo agitado. Aparencen en extremos opuestos de la imagen y se van aproximando al espectador en una trayectoria que los va acercando entre sí, hasta que se hallan caminando uno junto al otro. Al final, sus caminos se cruzan y comienzan a separarse. El espacio entre ellos se va haciendo mayor hasta que estas desaparecen por los extremos del encuadre.

Chapel of Frustrated Actions and Futile Gestures

Capilla de las acciones frustradas y los gestos fútiles (Chapel of Frustrated Actions and Futile Gestures) es una estructura compleja que consta de nueve pantallas planas colocadas en tres hileras horizontales, con nueve canales de audio. Cada panel muestra a una persona o una pareja que constantemente repite una acción con un ritmo lento e incesante, y realiza una pausa al finalizar cada ciclo, antes de acometer la inevitable repetición. El vídeo se proyecta en bucle continuo, de modo que los ciclos parecen no tener fin. Cada acción se repite de forma ritual, gradual y consciente, con lo cual cada esfuerzo fútil parece más conmovedor que el anterior.

Hombre moviendo grava con una pala
Dos mujeres intercambiando regalos
Hombre empujando una carretilla
Pareja dándose bofetadas
Vertiendo agua
Mujer moviendo enseres
Hombre en la puerta
Dos hombres en un bote
Hombre cavando un hoyo

Man Searching for Immortality/Woman Searching for Eternity

“Lo que no es piedra es luz” Octavio Paz

Dos losas de granito negro de dos metros de altura están apoyadas una junto a la otra contra una pared en una sala oscura. Dos personas desnudas, un hombre y una mujer, parecen salir de la piedra y avanzar hacia nosotros. Se acercan mirándonos directamente a los ojos, de manera clara y consciente. Lentamente, el hombre y la mujer encienden una luz cada uno y llevan a cabo un ritual cotidiano en el que buscan meticulosamente en sus cuerpos señales de enfermedad o decadencia. La acción se realiza de forma metódica y escrupulosa, pues lo que están buscando es la muerte. Cuando acaban, apagan sus luces, agradecidos de estar vivos. De pie, erguidos, se desvanecen lentamente en las piedras de donde han salido.

The Dreamers

Los soñadores (The Dreamers) es una instalación compuesta por siete grandes pantallas planas que ocupa la totalidad de la sala. Muestra a siete personas sumergidas en el agua, en el lecho de un río. Tienen los ojos cerrados y parecen estar en paz. El agua forma ondas sobre sus cuerpos y da vida a sus movimientos de un modo sutil. El sonido del agua que fluye impregna el espacio a medida que los sueños se filtran en la sala.

Inverted Birth

Proyectado en una pantalla de cinco metros de altura fijada en el suelo, Nacimiento invertido (Inverted Birth) describe cinco etapas del despertar por medio de una serie de transformaciones violentas. Un hombre se halla de pie, a oscuras, cubierto de un líquido oscuro; el sonido de las gotas que caen rompen el silencio hueco de un espacio vacío. Poco a poco, el líquido comienza a alzarse y a medida que ocurre, el flujo ascendente se transforma en el rugido de una inundación. La oscura desesperación del negro se transforma en temor a medida que el líquido se tiñe de rojo, pero el hombre matiene su fortaleza. Con el líquido blanco llegan el alivio y el alimento, seguidos de la purificación que trae el agua. Por último, una ligera neblina trae la aceptación, el despertar y el nacimiento. Los fluidos representan la esencia de la vida humana –tierra, sangre, leche, agua y aire– y el ciclo vital desde el nacimiento hasta la muerte, invertido aquí como paso de la oscuridad a la luz.






* Textos de Bill Viola

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